TEXTO PARTE I

 Habitamos en ruinas construidas con nuestras propias manos. Quisimos protegernos y quedamos atrapados dentro. Aparecen humedades que nos indican la ausencia de intercambio entre el exterior y el medio en el que forjamos nuestra solitaria e impenetrable vida. Sin embargono todo está perdido: seguimos siendo vulnerables, un único punto de luz puede ser el comienzo de una gran transformación.

Y así fue como emprendimos un camino hasta las profundidades de nuestro ser. Apenas conocíamos este punto de partida. Éramos peregrinos de aquella tierra desconocida, la que nos dio cobijo y nos hizo humanos

Creímos que sería fácil, que el tránsito hacia el equilibrio, la justicia, sería indoloro. Sin embargo, en aquellas paredes toscas y ásperas estábamos nosotros, dejar atrás aquella travesía era perder gran parte de nuestroscimientos. El suelo, con sus distintos desniveles, estaba cubierto por una espesa capa de polvo y tierra que albergaba rocas cuyo principio era dificultar el trayecto. Se hace camino al andar. 

Aquel pasaje construido por nosotros mediante muros compuestos de cierta mezcla homogénea, constituida por nuestra posición en la sociedad y nuestra visión de esta. Ni tan siquiera reparamos en ello,  dicho camino es un medio para conseguir un fin, nuestra transformación interior.

Llegamos al final del trayecto, y nos deslumbra una luz que impacta sobre estos cuerpos aclimatados a la umbría.

Nos despedimos de lo que dejamos atrás. Una vez que el individuo se encuentra en el punto deseado, esperará que otros humanos sigan el mismo camino, realicen el tránsito. Sabe que no basta con que llegue el individuo, se necesita a la especie.

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