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ORGANIZACIÓN DEL ESTADO IDEAL

 Para que un Estado funcione adecuadamente deben existir diferentes clases sociales.  Artesanos o productores, encargados de producir materiales para toda la ciudad y cuya educación está basada en la cultura y  en la gimnasia. Según Platón tienen el alma de bronce. Soldados o guardianes, encargados de la defensa de los ciudadanos y cuya educación se basa en el estudio de las ciencias matemáticas. Se les atribuye el alma de plata. Gobernantes filósofos los cuales tras estudiar matemáticas se formarán en la dialéctica para descubrir la Idea de Bien. Sin embargo, creen que no es suficiente contemplarla sino que además deben ocupar puestos de responsabilidad pública ya que debe ser común para poder alcanzarse. Su alma es de oro. ¿Compartir la Idea de Bien puede hacernos poseer un alma de oro? ¿Un productor o un soldado nunca podrá alcanzar la Idea de Bien?  ¿Por qué es necesario compartir y hacer saber al resto de la sociedad qué es la Idea de Bien? ¿Conocer dicha Idea p...

TEXTO PARTE II

  No queremos salir al caos. No queremos habitar un mundo sin sentido. Hemos preferido crear este sueño y habitar en él. Enten dimos que nuestra existencia estaba sustentada por estas paredes, por el mundo que percibimos. Así sucedió cómo nos adentramos en la búsqueda del cuerpo. Era a lo único a lo que nos pudimos aferrar cuando todo el caos exterior intentó irrumpir en el orden que poseíamos. Sentimos miedo de la transformación, del cambio constante que conlleva la vida. Por ello, decidimos aislarnos y  encontrar sentido en nuestro propio cuerpo. Él era fiel a todo aquello que nos afectaba.  Él era el único capaz de atisbar nuestro horizonte y enfrentarse a él. Él siempre ha sido consciente de que  somos prisioneros en un mundo compuesto por nuestra percepción. No fue fácil encontrar lo que todo este tiempo atrás había pasado desapercibido por nuestros ojos, sensibles a  las sombras de aquello a lo que tanto buscábamos. Entendimos que hace falta observarse a u...

TEXTO PARTE I

  Habitamos en ruinas  construidas con nuestras propias manos. Quisimos protegernos y qu edamos atrapados dentro . Aparecen humedade s que nos indican la ausencia de intercambio   entre el exterior y el medio en el que forjamos nuestra solitaria e impenetrable vida. S in embargo ,  no todo está perdido:  seguimos siendo vulnerables, un único punto de luz puede ser el comienzo de una gran transformación. Y así fue como emprendimos un camino hasta las profundidades de nuestro ser . Apenas  conocíamos este punto de partida. Éramos peregrinos de aquella tie rra desconocida, la que nos dio cobijo y nos hizo humanos .  Creímos que sería fácil , que el tránsito hacia el equilibrio, la justicia, sería indoloro . Sin embargo, en aquellas paredes  toscas y ásperas  estábamos nosotros, dejar atrás  aquella travesía  era perder gran parte de nuestro s cimientos . El suelo, con sus distintos desniveles, estaba cubierto por una espesa capa de pol...

PRODUCTO FINAL

PARTE II https://drive.google.com/file/d/1LyC1j7S4OF-UDbwYGRVCZiP5Bj4usdQ-/view?usp=drivesdk

FRAGMENTO IV: Arte con las manos

Consideraba necesaria la ambigüedad del exterior para existir. Nunca deseó descubrir aquello que no se mostraba ante sus ojos. Nunca se interrogó sobre lo que aguardaba ahí fuera. Por el contrario, decidió ser artesana de su propia vida. Construir con sus propias manos aquella esfera compuesta por sus mundos. Ella sabía que hacía arte con las manos. Quizá, la felicidad no estaba impregnada en las paredes toscas del pequeño habitáculo. No era imprescindible su esencia para habitar un espacio. Sin embargo, el cariño que emergía del roce entre el cuerpo y el material que moldeaba era suficiente para continuar allí, en ruinas que eran hogar.  Así fue como ella dotó aquel espacio de constancia, esfuerzo y sobre todo de amor por lo que hacía. No fue fácil enfrentarse al vacío y a la umbría de las ruinas.  Ser euforia. Ser pasión. Ser vehemencia. Ser viveza. Ser ímpetu.  Los dedos y las palmas de las manos acariciando suavemente revelaban lo que ella sentía, incluso lo que ella ...

FRAGMENTO III: Cuerpo y voz

Las voces que golpean contra los muros en los que habitamos pertenecen a cuerpos. Las ondas de sonido, originadas en el exterior, son las únicas capaces de traspasar nuestro pequeño habitáculo. Ellas son el indicio que nos indica que en el exterior aguarda lo desconocido, la infinitud. Aquello que no pertenece a nuestros mundos se encuentra enredado en el gran vacío externo. Tenemos que querer saber para deshacer los nudos que existen, así conseguiremos dotar de forma aquello que, por su propia naturaleza, es caos. Deseamos continuar alejados de los diversos timbres de voz, los cuales producen desconcierto y temor en nuestra solitaria vida.  Cuerpos y voces alteran el equilibrio del que penden nuestros mundos.  A pesar de encontrar desajustes durante estos períodos de escucha, la incertidumbre atraía al pensamiento. Intentábamos discernir qué ocurría en aquel espacio en el que se unían todas aquellas voces junto con la infinitud del caos. Imaginábamos el dolor, delatado por el...

FRAGMENTO II: Heridas

Su piel narra todo lo que ella no supo manifestar mediante palabras. Consideraba que su ser residía en la única zona de su frágil cuerpo que se encontraba en contacto directo con el exterior, la piel. Todos sus mundos se escondían bajo las heridas que alojaban sus poros, los cuales conformaban aquel órgano extenso.  Los signos en su piel eran símbolos de vida, por ello contenían el gran potencial para definirla, delimitarla del resto. Ella no solía observarse de ese modo. Siempre le habían aconsejado cubrirse las heridas para ayudar a cicatrizar. El dolor debía cesar. La herida debía sanar y formar parte del pasado. Cubrir con vendas las llagas producidas por la existencia y lo que ella conlleva. Ocultar aquello que desvela que somos seres sensibles, propensos a la herida.  A pesar de que ella sabía que su ser residía en cada poro de su piel decidió envolverse entre gasas y el etéreo olor a alcohol. Ella supo que aquel ejercicio de protección de heridas pasadas, coartaría la e...