Tema III

Tras unos días de reflexión, muy necesarios para calmar la tempestad de mis pensamientos, se han ordenado todas las secuencias de imágenes y palabras que estuvieron desencajadas en un momento determinado durante este período.
Quizá, siempre estuvo ahí, en cada palabra que plasmaba o en cada recuerdo que aparecía. Yo, sin embargo, bagaba alrededor ignorando lo que estaba en frente de mí. Intenté desentenderme de la evidencia y buscar cualquier otro hilo del que tensar. Para mi asombro, todos los posibles temas no abarcaban la amplitud de lo que quería transmitir. De hecho, estos mismos me condujeron hacia aquí, hacia lo que no era visible o simplemente no sabía atisbar. 
Y sí, es el origen. 
Al hablar del origen también podemos entender que el ser está arraigado, o que nuestras raíces parten desde un punto. 
Al nacer carecemos de cualquier tipo de información, somos seres vulnerables ante la realidad, hay naturalidad en cualquier acto realizado.
A medida que hay un proceso de crecimiento, que implica un cambio, nos empapamos de tradiciones, lenguaje, cultura. Comienza el desarrollo de la personalidad y los gustos.
A lo largo del tiempo, ocurrirán vivencias que pasarán a recuerdos; se producirá la ausencia de algún elemento; la naturalidad de la que partíamos en el nacimiento se esfumará, contaminada por la cultura, educación, origen inicial.
Y sí, el ser humano está marcado por las raíces que mantiene desde el día que llegó al mundo. 
Cuesta imaginar que el ser se desarrolle a partir de su origen. Pero así es, al igual que un oso polar solo puede sobrevivir en climas muy fríos y alimentarse de otros animales de mar; el oso panda se encuentra en bosques con climas templados y su alimentación se basa en bambú.
El origen determina la evolución.
En mi caso, gran parte de mi ser proviene del patio de mis abuelos maternos, donde tantas veces aprendí lecciones de vida; me inculcaron valores para convertirme en mejor persona; absorbí tradiciones familiares; recibí educación por parte de cada miembro de la familia o incluso de cualquier elemento que conformaba aquel espacio.
Y recordad, siempre hay cambio, pero aún así, somos lo que un día nos marcó.

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