Séptimo día de observación

“La perfección no existe” dicen. La observación de hoy me ha llevado hasta aquí, hasta esta frase que probablemente la hemos escuchado infinidad de veces a lo largo de la vida.
Nunca me había interpelado, siempre prefería darle la razón sin siquiera atender a su significado, aceptar que si la escuchamos tantas veces, como si formase parte de nuestra rutina, es porque realmente es verídica. Atendiendo al entorno me he percatado de que es una frase muy subjetiva. ¿Quién formuló esta secuencia de palabras, un ser divino que es capaz de observar hasta lo más remoto e imperceptible del universo? 
Hay que seguir escarbando, hay que ir más allá, hay que encontrar los desajustes que nos rodean y abordarlos, capturarlos hasta que ocurran nuevas grietas, cuando las encontremos, seguiremos buscando. Este es un proceso continuo que nos desplaza de la respuesta que ya tenemos, de la facilidad. ¿Por qué hay que conformarnos con la información que ya poseemos?, ¿Por qué hay que ser seres omisos que rinden confianza ciega a una frase formulada por un ajeno?
Esta reflexión está ligada al texto de Javier Marías, que nos invita a que sigamos pensando, encontraremos riqueza en nuestro interior, aquella que no conocíamos y que nos convierte en seres más completos. 
Observando el entorno me he encontrado la perfección. Cada elemento tiene su lugar en el patio, está ubicado en un determinado espacio porque ahí es donde debe estar, ese es su lugar, cualquier otro no es válido, quizá porque no se ajusta a él. 
Gran parte de los seres humanos buscamos una visión agradable de lo que observamos, por el contrario, valoramos negativamente el espacio, la forma, los colores, las sensaciones que nos transmiten. ¿Por qué?, ¿Realmente debemos juzgar por el sentido óptico sin conocer o atender al elemento o a sus características?

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